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15 de marzo de 2016

Dolor...redención y santificación


 

Creo que otorgó Dios el dolor al hombre con designios de amor y de misericordia.
Creo que Cristo Nuestro Señor ha transformado, santificado y casi divinizado el dolor.
Creo que el dolor es para el alma el gran cooperador de la redención y la santificación.
Creo que el dolor es fecundo tanto, y aún más, a veces, que nuestras palabras y obras; y más poderosas han sido para nosotros y más eficaces a los ojos de su Padre, las horas de la Pasión de Cristo que los años de su predicación y de su apostolado en la tierra.
Creo que entre las almas, las de este mundo, las que expían (en el purgatorio) y las que ya han alcanzado la verdadera vida, circula inmensa y no interrumpida corriente, hecha de sufrimientos, de los merecimientos del amor de esas almas; creo que nuestros más íntimos dolores, nuestros más fáciles esfuerzos pueden, por la intervención divina, alcanzar hasta las almas más queridas, próximas o lejanas e influir en ellas llevándoles luz, paz y santidad.
Creo que en la eternidad hallaremos a aquellos que han soportado y abrazado la Cruz y que sus sufrimientos y los nuestros irán a perderse en el infinito amor divino y en las alegrías de la definitiva reunión.
Creo que Dios es amor y que, en sus manos, el dolor no es más que un medio de que se vale su amor para transformarnos y salvarnos.
Creo en la comunión de los Santos, la resurrección de la carne y la vida perdurable.


Amén!

6 de noviembre de 2014

El amor...

Mucho hemos escuchado del amor. Es de esas realidades que experimentamos en la vida, y al mismo tiempo tenemos dificultad de explicar. Lo describimos como un sentimiento maravilloso, un movimiento que sacude al corazón, una sensación general de no sé qué… todo esto es cierto. Pero hay más.
El AMOR, en el fondo, es una DECISIÓN voluntaria. Es un esfuerzo que escoge amar. Por eso la Madre Teresa repetía con insistencia que el amor, para que sea auténtico, debe costarnos. Es precisamente cuando nos cuesta que comenzamos a amar de verdad. La imagen es muy sugestiva: no se puede subir en la escala del amor, del corazón, sin un ejercicio constante que nos fortalezca en el amor.
 
Es así que el AMOR es el motor que nos lleva a darnos por completo a Dios. Un amor que se comprueba real hasta que duele, porque si duele es buena señal. De lo contrario, nuestro amor es como un castillo de arena acechado constantemente por la marea de nuestro egoísmo y sensualidad, que más temprano que tarde se desmorona.
Hoy que tengas tu momento de oración pídele a Dios que te enseñe a amar de verdad, que te permita elegir siempre el camino del amor, aun en medio del dolor, para perseverar por el buen camino de la fe que conduce al ABANDONO.

Benciciones!!!

20 de septiembre de 2014

Si nos ponemos en sus manos...

No hay tormenta en la que El no nos acompañe,

No hay soledad en la que El no se haga presente,

No hay dolor en el que El no nos abrace,

No hay alegría en la que El no haya intervenido,

No hay tropiezos que El no comprenda,

No hay corazón en el que El no quiera entrar,

No hay camino que El no recorra junto a nosotros,

No hay nada fuera de El...

 



Permitís que Jesús entre en tu corazón?

Le abrís las puertas de tu alma?

19 de septiembre de 2014

Oh Señor!


Cuanto dolor te causamos! Cuánto amor por nosotros!
Bendito seas por siempre, Amén!