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14 de marzo de 2016

La falsa seguridad humana

La vulnerabilidad va intrínsecamente ligada a nuestra naturaleza humana. Pero de la debilidad es de dónde se obtienen grandes enseñanzas.
En las épocas en las que me encuentro más frágil, quebradizo, necesitado, débil, y pobre es cuando en la oración obtengo más frutos porque mi corazón es más receptivo, está más abierto a la misericordia de Dios. En estos momentos, el mensaje de Cristo se hace más vivo, más presente y su Palabra me ilumina con mayor intensidad. En la súplica siento que Dios me escucha con más fuerza pese a la debilidad de mi voz. Y desde la pobreza y la debilidad, desde el dolor y el sufrimiento, siento la caricia amable del Dios que me ama.
Sin embargo, en los momentos de fortaleza, de éxito, cuando obtengo logros inesperados que pongo en el zurrón de mis méritos personales, cuando me invade una seguridad aparente y mis actitudes no son sencillas y humildes algo le pesa al corazón.
En definitiva, es en los momentos de pobreza interior en las que los momentos de sensibilidad son más grandes y me dejó arrastrar por la misericordia de Dios, es donde en realidad más fortalecido me siento.
En apariencia es un contrasentido pero las circunstancias de mi vida me han llevado precisamente a darle un sentido profundo a la vida de gracia. A través de ella es más fácil quitarse la coraza de la falsa seguridad para ponerlo todo en manos de la providencia de Dios y en su infinita misericordia.
Dar este paso no siempre es sencillo porque la soberbia de corazón no siempre facilita las cosas pero en el camino de la oración, donde uno despoja todo su ser y toda su insignificancia, en el tu a tu con el Señor, uno se enfrenta al espejo de su pobreza. Y, desde ella, crece la seguridad de que uno está en el camino correcto. Sin embargo, esta firme en apariencia fértil necesita ser regada, abonada y cuidada para dar los frutos que de ella se espera. Y yo, por desgracia, no soy un buen agricultor que sabe cuidar bien de la tierra. Pero para eso están los sacramentos que son el abono de la vida espiritual, la oración de tantos que te ayudan a crecer y la actitud de uno que es el anhelo vivificante para mejorar.
Pero hay algo hermoso. Es en la conciencia de la debilidad donde uno encuentra la luz sobre sí mismo y rompe las cadenas de la falsa debilidad. Y desde la nada es más hermoso el encuentro personal con el Señor.
Se acerca la Pascua. En estos momentos es más clarividente la enseñanza de Cristo respeto a la debilidad humana. El Señor se hace más presente en todos sus discípulos en el momento en que no son nada más que huidizos hombres que huyen por miedo, temor, desesperanza, aflicción, sentimiento de abandono; en María Magdalena, que llora desconsolada porque nada comprende; en la santas mujeres, en María y Juan que lloran desgarrados de dolor al pie de la Cruz; en los discípulos de Emaús que caminan desanimados porque Cristo ¡les ha abandonado!
¡Qué pobreza la nuestra no comprender que en la debilidad, en las flaquezas, en las necesidades, en el dolor, en el sufrimiento, en las angustias, en los momentos de decaimiento y de desánimo es cuando uno más fuerte puede estar porque estos momentos son los grandes instantes en que el Señor manifiesta su gracia!

La falsa seguridad humana
¡Señor me complazco en Ti porque tu eres mi fuerza y mi salvación! ¡Y te doy gracias porque la contemplación del misterio de la Cruz me llena de esperanza! ¡Hazme, Señor, fuerte en la debilidad y débil en los momentos en los que me crea un pequeño Dios! ¡Y cuando mi fe flaquee, en los momentos de debilidad, cuando mis fuerzas mermen, cuando mis miedos se hagan presentes, cuando mis ansiedad me perturben, envía Tu Espíritu, Señor, para que mi corazón se llene de paz y de confianza en Ti! ¡Cuando mis actitudes me alejen de Ti, cuando mi corazón se muestre insensible, cuando mis seguridades me impidan acercarme a Ti, hazme pequeño Señor! ¡Ven siempre en mi auxilio, Señor de la Misericordia y del amor, para que siga siempre en el mismo camino de verdad! ¡Señor, aunque soy consciente de que siempre caminas a mi lado, de que moriste por mi en la Cruz para vencer al pecado, házmelo ver cada día para que no me acostumbre a verte crucificado! ¡Señor, escucha mis plegarias, concédeme la fortaleza para ser siempre pequeño, confianza para aceptar tu voluntad y fe para caminar con alegría, perdón y misericordia para amar más y más oración para sembrar tus semillas en mi corazón!

Oremos en todo momento!
Bendiciones!!!

7 de febrero de 2015

Consejos del Padre Pío

Cada cierto tiempo Dios envía a nuestro mundo algunos hombres extraordinarios que hacen de puente entre la tierra y el cielo, y ayudan a que miles de hombres puedan gozar del Paraíso eterno. El siglo XX nos dejó uno especialmente singular: el Padre Pío de Pietrelcina, un religioso capuchino nacido en ese pequeño pueblo del sur de Italia y muerto en 1968 en San Giovanni Rotondo. San Juan Pablo II lo elevó a los altares en 2002 en una canonización que batió todos los récords de asistencia. Hoy se puede decir que es el santo más venerado en Italia.
El Padre Pío recibió unos dones especiales por parte de Dios como el discernimiento de las almas y su capacidad para leer las conciencias; curaciones milagrosas; la bilocación; el don de lágrimas; el perfume a rosas que desprendía y, sobre todo, los estigmas en pies, manos y costado que padeció durante 50 años.
A lo largo de su vida escribió miles de cartas a sus dirigidos espirituales que son una fuente de sabiduría cristiana práctica y de gran actualidad.
Pensamientos para afrontar el sufrimiento
A continuación una selección de pensamientos del Padre Pío ante el sufrimiento, extraídos, precisamente, de esas cartas. No tienen desperdicio. Dan esperanza y elevan el alma:
  1. "Si puedes hablar al Señor en la oración, háblale, ofrécele tu alabanza; si por mucho cansancio no puedes hablar, no te disgustes en los caminos del Señor. Detenté en la habitación como los servidores en la corte y hazle reverencia. El te verá, le gustará tu presencia, favorecerá tu silencio y en otro momento encontrarás consuelo cuando él te tome de la mano”.
  2. "Cuanta más amargura tengas, más amor recibirás”.
  3. "Jesús quiere llenar todo tu Corazón”.
  4. "Dios quiere que vuestra incapacidad sea la sede de su omnipotencia”.
  5. "La fe es la antorcha que guía los pasos de los espíritus desolados".
  6. "En el tumulto de las pasiones y de las vicisitudes adversas nos sostenga la grata esperanza de la inagotable misericordia de Dios”.
  7. "Ponga toda la confianza sólo en Dios”.
  8. "El mejor consuelo es el que viene de la oración”.
  9. "No temas por nada. Al contrario, considérate muy afortunado por haber sido hecho digno y participe de los dolores del Hombre-Dios”.
  10. "Dios os deja en esas tinieblas para su gloria; aquí está la gran oportunidad de vuestro progreso espiritual”.
  11. "Las tinieblas que a veces oscurecen el cielo de vuestras almas son luz: por ellas, cuando llegan, os creéis en la oscuridad y tenéis la impresión de encontraros en medio de un zarzal ardiendo. En efecto, cuando las zarzas arden, todo alrededor es una nubarrada y el espíritu desorientado teme no ver ni comprender ya nada. Pero entonces Dios habla y se hace presente al alma, que vislumbra, entiende, ama y tiembla”.
  12. "Jesús mío, es el amor que me sostiene”.
  13. "La felicidad sólo se encuentra en el cielo”.
  14. "Cuando os veáis despreciados, haced como el Martín Pescador que construye su nido en los mástiles de las naves es decir, levantaos de la tierra, elevaos con el pensamiento y con el corazón hacia Dios, que es el único que os puede consolar y daros fuerza para sobrellevar santamente la prueba”.
  15. "Ten por cierto que cuanto más crecen los asaltos del demonio tanto más cerca del alma está Dios".
  16. "Bendice el Señor por el sufrimiento y acepta beber el cáliz de Getsemani”.
  17. "Sé capaz de soportar las amarguras durante toda tu vida para poder participar de los sufrimientos de Cristo”.
  18. "El sufrimiento soportado cristianamente es la condición que Dios, autor de todas las gracias y de todos los dones que conducen a la salvación, ha establecido para concedernos la gloria”.
  19. "Recuerda que no se vence en la batalla si no es por la oración; a ti te corresponde la elección”.
  20. "La oración es la mejor arma que tenemos; es una llave que abre el corazón de Dios”.



Bendiciones!

29 de octubre de 2014

Si negamos nuestra ayuda...



"Dios quiere la salvación de todos sin distinción, y cuando nos coloca a nosotros en una situación privilegiada frente a los demás, lo hace con la intención que actuemos como administradores de los dones recibidos, redimiendo el sufrimiento de los que han quedado en condición desfavorable, independiente de las causas que originaron su situación. Si no seguimos el mandamiento del amor de Dios, es signo de volvernos a los ídolos y por tanto, nuestra actitud es reprochable frente a Dios y los hombres. Dios siempre está al lado de los más necesitados y si nosotros negamos la ayuda a esos amados por Dios, Él la dará por otras manos".


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